Los fines de semana de todo el año, el viajero puede encontrarse con un baile a lo correntino.Se lo llama de distintas maneras: Gauchito Gil, Antonio Gil, la Cruz de Antonio Mamerto Gil o simplemente Cruz Gil, este sobrenombre se debe a que antiguamente se usaba plantar este símbolo religioso en el lugar donde alguien moría.Posiblemente, con el antecedente de su muerte injusta, la fe popular le atribuye mayor cercanía a Dios y por lo tanto le ruega como intercesor ante él, por su parte la Iglesia, respetando la fe de la gente, lo considera un difunto cristiano y por eso se celebran Misas, para rogar por su eterno descanso.Entre las promesas, no faltan las relacionadas con la música y el baile y una comida compartida, por ello el lugar cuenta con infraestructura necesaria.Los prometeros entregan ofrendas en pago del favor recibido: prendas, bienes, placas, y banderas rojas, Todo está expuesto en el predio destinado al Gauchito.Tal es la fe que despierta este mito, que los creyentes del gaucho ya superaron los límites de la provincia, son muchos los que llegan de Brasil o Paraguay el 8 de enero, y en la Argentina, los viajeros saben que es común ver altares destinado a él en cualquier ruta del país.La historia de este Gaucho, desde su vida, su muerte y el lugar de su entierro, está plagada de misterios.Algunos suponen que era un gaucho alzado, como se llamaba en aquellas épocas a los que no respetaban la ley, aunque la mayoría sostiene que fue desertor del ejército.Que se rebeló para no derramar sangre hermana en las batallas políticas entre celestes y colorados que se dieron en Corrientes en el Siglo XIX, en su permanente huída se decía que el Gauchito ayudaba a los pobres robando a los que más tenían, si bien toda su vida permanecerá envuelta en un misterio mítico, sabemos si, que al morir el Gauchito no había cumplidos los 30 años.
